Noticias de Chihuahua.- Luego de que familias desplazadas de Durango fueran atacadas a balazos en el municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, autoridades de ese Estado mantienen un fuerte operativo de seguridad en la comunidad de El Durazno, en Tamazula, para evitar que más personas abandonen la zona y queden expuestas a nuevos hechos violentos durante su huida por la sierra.
El ataque armado contra civiles desató terror entre habitantes de la región serrana, luego de que un convoy que trasladaba a personas desplazadas fuera interceptado mientras intentaban escapar de los enfrentamientos entre grupos armados que desde hace semanas mantienen sitiada la zona limítrofe entre Durango, Chihuahua y Sinaloa.
Entre los desplazados viajaban familias completas, médicos, maestros y trabajadores que buscaban salir ante el temor de quedar atrapados en medio de los constantes tiroteos. De acuerdo con testimonios, algunos convoyes fueron detenidos en sectores de Atascaderos y Las Trojas, ya en territorio chihuahuense, debido a enfrentamientos activos y bloqueos en caminos serranos.

La violencia en El Durazno provocó además una grave crisis por el desabasto de gasolina, alimentos y productos básicos, situación que obligó a decenas de habitantes a abandonar sus hogares. Algunos intentaron salir rumbo a Sinaloa por carretera e incluso por vía aérea, pero las condiciones de inseguridad complicaron las rutas de escape.
Ante el riesgo de nuevos ataques durante los desplazamientos, corporaciones de los tres niveles de gobierno desplegaron presencia permanente en El Durazno y en los accesos serranos, asegurando que buscan garantizar la seguridad de las familias y evitar que continúe el éxodo provocado por la violencia criminal.

