
SI el evento de Santiago de la Peña en el Corner Sport pretendía ser una demostración de músculo político, terminó pareciéndose más a una prueba de resistencia: sillas vacías, militantes de compromiso y una buena cantidad de asistentes que, según se comenta entre panistas, llegaron más por disciplina partidista que por entusiasmo.
Y aquí viene lo interesante: si después de este evento la dirigencia estatal y municipal del PAN no mete reversa a la idea de impulsar a Santiago de la Peña como candidato a la alcaldía de Chihuahua, el partido podría estar perdiendo votos valiosos en la capital que le ayuden a Bonilla en la gubernatura.
Porque la advertencia que circula dentro de sectores panistas es clara: Esta en riesgo el control político de la capital. Y, en el escenario que algunos panistas plantean con preocupación, el resultado sería abrirle la puerta a Morena en Chihuahua capital.
Dicho en lenguaje de pasillo: tanto hablar del peligro de que gobierne un “narcopartido” y ahora algunos panistas temen que sus propias decisiones terminen sirviéndole la mesa.
Y es que el evento del sábado en el Corner Sport dejó una imagen difícil de maquillar.
Hay quienes aseguran que hasta las retas de “flamear el aura” en las plazas de la ciudad logran juntar más gente.
El recinto tiene capacidad para alrededor de 2 mil 800 personas. Sin embargo, en la parte inferior quedaron docenas de bancas vacías, sin contar los espacios de arriba. Y entre los asistentes aparecieron los panistas de siempre, esos que, según versiones internas, deben sonreír, aplaudir y levantar la mano aunque en privado no necesariamente compartan el proyecto.
La explicación también circula en los pasillos: conservar la chamba, el espacio político y los años de militancia pesan Incluso hubo quienes comenzaron a retirarse antes de que Santiago tomara la palabra. La misión, según la versión que corre entre los asistentes, ya estaba cumplida: acudir, registrarse y demostrarle a la lideresa de colonia que sí fueron.
Después, cada quien a lo suyo.
Y mientras el Corner Sport comenzaba a vaciarse, los tacos sudados ubicados prácticamente enfrente parecían entrar en campaña propia. La dueña, dicen, hizo su particular agosto con tanto panista hambriento. De hecho, para algunos testigos, había más movimiento en los tacos que dentro del propio evento.
“¿Y ese quién es?”
Otra escena que retrata el ambiente fue la de algunos asistentes que, supuestamente, ni siquiera tenían claro quién era el hombre que estaba frente al micrófono.
“¿Quién es?”
“Santiago, creo que va para gobernador”.
Y es que un candidato que necesita presentación entre quienes supuestamente deberían arroparlo tiene un pequeño problema de popularidad interna.
Los que fueron… porque tenían que ir
Entre quienes acudieron estuvieron Teporaca Romero, Nancy Frías, Rocío Reza, Enrique Rascón, Tere López, Federico Acevedo, Mario García, Pérez Howlet, Gabriel Valdez y Joceline Vega, entre otros. Su presencia, sin embargo, no necesariamente significa entusiasmo. Al menos eso sostienen versiones de panistas inconformes, quienes aseguran que algunos acuden para no perder el poder y los espacios que durante años han construido dentro del PAN.
Y aquí viene la parte más delicada.
Se afirma que mientras públicamente algunos respaldan a Santiago, en privado existen los grupos ultraderechistas secretos dentro del PAN que estarían apoyando a otros aspirantes considerados de “cepa panista”.
¿Por qué el doble juego?
Porque, según estas versiones, quienes han apoyado abiertamente a otros perfiles han recibido presiones y maltrato político. Incluso se habla de algunos regidores panistas a quienes les habrían hecho la vida imposible, además de movimientos o salidas de allegados y familiares que laboraban en dependencias estatales o municipales.
Y aquí el problema es mayúsculo; el PAN esta acumulando resentimientos dentro de su propia casa. Y eso, políticamente, suele ser como dejar una olla exprés sin válvula: tarde o temprano revienta.
El fantasma de Martha Laguette
Pero la comparación que más comienza a circular entre algunos panistas es todavía más incómoda: Martha Laguette.
¿Se acuerdan de ella?
La priista que fue impuesta por el poder para competir por la Presidencia Municipal de Chihuahua en 2004 y terminó derrotada por el panista Juan Blanco.
Aquella elección dejó un dato histórico: Laguette se convirtió en la primera candidata del PRI en perder la Presidencia Municipal de Chihuahua desde 1983.
Y hay quienes recuerdan que, aunque contó con toda la maquinaria y respaldo de la estructura del PRI y del poder político del estado en aquel momento, no habría conseguido convencer a buena parte de los propios priistas.
Ahora, dentro de sectores panistas, Santiago de la Peña comienza a ser comparado con aquella historia: un perfil impulsado desde arriba, pero que podría enfrentar resistencia desde abajo.
De ahí nace el mote que ya empieza a sonar en los corrillos políticos: “el Martha Laguette de Chihuahua”.
Y ahí aparece aquella vieja frase atribuida a George Santayana: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”. No vaya a resultar un “Santiago Laguette”.

Y siguiendo en el tema, hay apoyos políticos que hablan bien de un candidato… y hay otros que necesitan defenderlo tanto que terminan provocando la pregunta incómoda: ¿por qué tienen que explicar tanto que Santiago de la Peña es una buena opción?
Porque alrededor de Santiago comienzan a aparecer varios personajes que se proyectan públicamente como sus principales respaldos.
Un ejemplo es la diputade local Nancy “La China” Frías, quien mantiene una estrecha coordinación política y trabajo territorial en Chihuahua en respaldo a Santiago.
El detalle es que, según comentarios que circulan entre panistas, durante sus recorridos se habría encontrado con una realidad poco alentadora: en algunas zonas resulta más conocido el que vende tamales en el distrito que Santiago de la Peña.
Y aun así, “La China” se aferra al proyecto.
Algunos panistas incluso le han reclamado que su respaldo estaría alejándose de los valores tradicionales del PAN. La crítica ha llegado al grado de señalarla de estar “traicionando” principios partidistas por respaldar a un perfil con pasado priista. Pero Nancy sigue firme, firme a su chuleta.
Porque cuando el barco comienza a hacer agua, hay quienes agarran la cubeta… y otros prefieren defender al capitán. Y en esta historia aparece otro nombre que resulta todavía más interesante: Manque Granados, quien también figura entre los perfiles que podrían buscar la candidatura del PAN a la Presidencia Municipal de Chihuahua. Según versiones políticas, Manque anteriormente aparecía con mayor frecuencia acompañando o respaldando a Santiago, pero después de observar diversas situaciones habría llegado a otra conclusión y decidió tomar distancia.
Al grado de que, según estas versiones, ya ni el saludo le dirige.
Y aquí está la diferencia que sus propios simpatizantes presumen: Manque sería una mujer con convicciones e ideales definidos, educada y fiel a sus principios, que no estaría dispuesta a vender sus posiciones políticas por conveniencia como otras o otres.
También aparece la exdiputada federal Laura Contreras, quien ha tenido que sacar la espada para defender al priista de las críticas de los propios panistas cercanos a ella.
En una de sus publicaciones, alguien cuestionó precisamente sus valores dentro del PAN y puso sobre la mesa una comparación difícil de esquivar:
Santiago tiene más historia en el PRI que en el PAN.
La respuesta fue contundente. Laura arremetió contra aquellos panistas que, según ella, se envuelven en la bandera del partido mientras cuestionan a Santiago.
Y defendió al candidato asegurando que el priista anda gastando sus mocasines elegantes y sus drivers sofisticados recorriendo las colonias…hasta las del Oriente o Riveras con toallitas húmedas para las manos.
Hasta ahí todo iba bien.
El problema fue que la defensa abrió otra puerta.
Laura señaló:
“Se dicen panistas cuando su nómina ha estado llena de priistas y además involucrados en actos de corrupción con lo más rancio del viejo PRI. Ser panista va mucho más allá que una credencial de militante”.
Y entonces llegó el contragolpe.
Porque alguien le respondió que, precisamente, Santiago tendría trabajando a más priistas que panistas.
La respuesta fue todavía más incómoda:
“Nomás te invito a salir a las dependencias a ver cuántos panistas tiene el partido en su nómina. ¿Desde cuándo ha visto por los intereses de todos?”
Y ahí ocurrió algo políticamente maravilloso:
Laura se quedó callada.
Cuando una discusión política termina con el último comentario sin respuesta, las redes sociales hacen el resto del trabajo.
¿Defender a Santiago o defender el hueso?
Porque una cosa es respaldar a un candidato por convicción y otra muy distinta ponerse la camiseta porque enfrente está el jefe, el grupo político o la posibilidad de perder el puesto.
Lo curioso es que, de acuerdo con las críticas que circulan, Santiago necesita más defensores que promotores.
Un candidato fuerte normalmente sale a presumir lo que ha hecho.
Aquí, por lo visto, algunos de sus principales aliados están ocupados explicando por qué hay que apoyarlo a pesar de las dudas de los propios panistas.
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