
TRAS la caída de dos grandes cabezas en la Fiscalía General del Estado de Chihuahua (FGE) se vienen más situaciones interesantes. Según a Sin Pelos en la Lengua, sale personal de primer nivel para que se acomoden en su área otras personas, sobre todo de Ciudad Juárez. Son personas estratégicas y que parecían inamovibles, pero ya les dijeron que vayan limpiando sus oficinas, y se fueran.
Con ello, la Fiscalía General del Estado parece más una oficina de mudanzas que una institución de justicia. Apenas rueda una cabeza y ya están acomodando otra, como si el problema fueran los nombres en las puertas y no el desastre que dejaron adentro. Los “inamovibles” resultaron moverse rapidito cuando comenzó a calentarse el edificio y cuando el olor a crisis política llegó hasta las oficinas más blindadas.
Se dice que llega como fiscal general Carlos Manuel Salas, y no huele precisamente a renovación. Más bien parece el clásico reciclaje de poder disfrazado de cambio urgente. Su paso por la Zona Norte viene arrastrando expedientes incómodos y uno particularmente vergonzoso: el caso del crematorio Plenitud en Ciudad Juárez. Ahí quedó exhibida una Fiscalía incapaz de sostener jurídicamente un caso que indignó a la ciudadanía. Mientras las familias buscaban respuestas, la autoridad regaló errores procesales y terminó viendo cómo el dueño del horno conseguía un amparo y abandonaba la prisión. Una tragedia convertida en monumento a la incompetencia.

SIGUIENDO con el tema, hasta anoche la Fiscalía General del Estado de Chihuahua confirmó la renuncia del fiscal de Operaciones Estratégicas, Guillermo Arturo Zuany Portillo. Y aunque el boletín oficial intenta presentar la salida como una simple consecuencia administrativa, el contexto deja claro que el problema es mucho más grande que una “omisión”.
La renuncia se da apenas un día después de que trascendiera que, como parte de las investigaciones relacionadas con el narcolaboratorio localizado en el municipio de Morelos, agentes estadounidenses habrían sido vistos en al menos dos ocasiones dentro del edificio de la fiscalía que encabezaba Zuany Portillo. El dato no solo provocó ruido político; también exhibió el nivel de descontrol, hermetismo y nerviosismo que existe actualmente dentro de la institución.
En un pequeño boletín de prensa, la FGE informó que, derivado de la actualización de información presentada por Wendy Paola Chávez, titular de la Unidad Especializada para la Investigación de los hechos relacionados con el desmantelamiento del narcolaboratorio en Morelos, se inició un procedimiento administrativo por una posible omisión de parte del fiscal de Operaciones Estratégicas, Guillermo Arturo Zuany Portillo, lo que derivó en su renuncia.

Escríbanos al correo electrónico de SIN PELOS EN LA LENGUA: [email protected]

