Noticias de Chihuahua.- La presión de Donald Trump contra los cárteles mexicanos ha subido de tono este 2026, luego de que se confirmara que su plan de intervención ya se está coordinando directamente desde El Paso, Texas.
La estrategia estadounidense busca implementar medidas más agresivas en la frontera, lo que ha encendido las alarmas en el Gobierno Federal y Estatal ante la posibilidad de que unidades tácticas gringas intenten operar de manera unilateral para frenar el flujo de fentanilo y armas, poniendo a Chihuahua en el ojo del huracán diplomático y operativo.
Ante estas advertencias de intervención militar, la gobernadora Maru Campos fue contundente al declarar que “tenemos que respetar la soberanía”, tratando de calmar las aguas tras las amenazas del expresidente.
La mandataria chihuahuense enfatizó que, aunque la colaboración con el vecino país es necesaria para combatir al narco, los límites constitucionales no deben cruzarse, buscando un equilibrio delicado entre la presión de Washington y las exigencias de soberanía que llegan desde Palacio Nacional por el escándalo de la CIA en la Sierra.
El ambiente en la frontera se siente cada vez más tenso, pues la coordinación en El Paso no solo incluye vigilancia tecnológica, sino también un despliegue de recursos que sugieren una preparación para acciones directas en territorio mexicano.
Mientras Maru intenta mantener una postura diplomática, el crecimiento de la presión internacional sobre México obliga a las fuerzas armadas y estatales a revisar sus protocolos de seguridad, tratando de demostrar resultados antes de que la retórica de intervención de Trump pase de los discursos a los hechos en la zona fronteriza.

