Pocas personas tienen conocimiento del significado de cada uno de los elementos que conforma un altar familiar, la antropóloga Hilaria Mass Colli, maestra e investigadora de la Unidad de Ciencias Sociales de la Universidad de Yucatán dio unas recomendaciones que debes de tomar en cuenta.

No se necesita realizar un altar tan elaborado, lo importante es recordar realmente los valores y la enseñanza de la persona”.

La ofrenda deberá llevar:

La cruz: es el elemento que representa a la religión.

Las velas: estas pueden ser de color en caso de que se trate de niños y para adultos blanca o negra, el significado es la luz que alumbran con su ejemplo en la vida, también es considerada como figura de Cristo, la luz del mundo.

Las flores: es un elemento que puede variar ya que anteriormente se colocaban las que se tuviera en el jardín y no se compraban.

El incienso: cumple la función de llevar el olor de la comida que se coloca en el altar hasta los fallecidos invitándolos a bajar al mundo de los vivos para que prueben la comida hecha en su honor.

El vaso: no es un elemento simbólico, el vaso con agua es colocado para que beban después de comer.

La fotografía: no es obligatoria, se usa la imagen del familiar que estás recordando y vas a rezar por él.

El mantel: para niños se puede colocar en colores mientras para adultos debe ser blanco, no tiene un significado sólo se coloca para adornar.

Para el altar de niños, el 31 de octubre se acostumbra poner una mesa con su mantel limpio, con sus flores y sin fotografías. En los pueblos se acostumbra poner imágenes de santos, la Virgen o la Cruz y luego se colocan todas las viandas para los niños difuntos. También se pone una jícara extra en la misma mesa para el niño que nadie se acuerda de él, no aparte”.

Para los difuntos que o tienen quién les rece se coloca una ofrenda aparte y se les coloca comida.

Este altar es para los difuntos que se mueren en algún accidente como terremotos o huracanes, que no tienen quien les rece, entonces, nosotros los vivos tenemos la obligación de rezar por ellos y recordarlos este día. No es ponerlo aparte sino junto al mismo altar”, expresó Hilaria Mass.

Por último en la ofrenda se coloca un detalle que el difunto disfrutaba o era de su predilección, a los niños usualmente se les coloca un juguete y a los adultos se le pone, cigarrillos, botellas de vino, etc.

La comida es parte fundamental en el altar, se acostumbra colocar tres comidas que solían disfrutar cuando aún estaban muertos.

Algunas familias de los pueblos preparan el k’aj, que es maíz quemado que se muele para hacer atole. Se ponen las velas blancas o negras.

Terminando el rezo del desayuno, se reparte todo y ahora se prepara el xek para poner en el altar. Se coloca la comida con caldo, como el relleno negro o el escabeche, respetando el gusto del difunto, puede ser también cochinita, pib o mucbilpollo; también su cerveza y en la noche se le coloca la cena, está puede ser chanchamitos, el chocolate y panes grandes de mantequilla, batido, hojaldras o elote”.

Por último la maestra Hilaria Mass habló sobre los cambios que ha tenido el altar de muertos a través del tiempo, ya que no es necesario colocar uno tan elaborado, lo importante de esta tradición es demostrar que queremos a nuestros difuntos.

“Hay que saber apreciar la cultura de otras partes, Mérida ya es un lugar pluricultural y no podemos despreciar la de otras partes, no tiene nada de malo admirar las formas en cómo celebran a sus muertos en otros lugares del país”.

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