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LO que para muchos habitantes de la Sierra Tarahumara parece parte de la rutina diaria, para un viajero extranjero resultó impactante. El motociclista peruano Andy Tirado, creador del popular canal de viajes Gravedad 111, relató su sorpresa al recorrer carreteras de la sierra de Chihuahua y encontrarse con retenes de hombres armados en distintos puntos de la región.

Durante su travesía por el estado, el influencer documentó cómo en varias comunidades los propios habitantes le explicaban que conocían a quienes instalaban esos retenes y que era común ver personas armadas circulando a plena luz del día o durante la noche.

Tirado comentó que lo que más le llamó la atención fue la naturalidad con la que los pobladores hablaban del tema, como si se tratara de una situación cotidiana. En sus videos mostró parte de los recorridos por la sierra, donde aseguró haberse topado con varios filtros de revisión operados por civiles armados.

El creador de contenido peruano, que actualmente realiza una vuelta al mundo en motocicleta, comparte semanalmente sus experiencias, aventuras y dificultades en carretera. Sin embargo, su paso por Chihuahua dejó uno de los testimonios que más comentarios ha generado entre sus seguidores, al exhibir una realidad que, según narró, le resultó difícil de comprender por la normalidad con que es asumida en algunas comunidades serranas.

 

 

EL Instituto Nacional Electoral (INE) volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué pesa más, cumplir con el número de afiliados o las presuntas irregularidades detectadas durante el proceso? Mientras dos organizaciones recibieron luz verde para convertirse en partidos políticos nacionales, otras dos fueron frenadas por incumplimientos e investigaciones que ahora alimentan el debate rumbo a las elecciones de 2027.

El INE aprobó el registro de Construyendo Sociedades de Paz (PAZ) y Personas Sumando en 2025 (Somos México), al considerar que ambas lograron reunir en tiempo y forma las más de 256 mil afiliaciones válidas y los requisitos legales para obtener el registro.

Sin embargo, la decisión no estuvo exenta de polémica, pues la propia autoridad electoral reconoció que durante el proceso detectó presuntos intentos de soborno, manipulación de afiliaciones y otras irregularidades, además de señalar que Somos México habría afiliado a personas pertenecientes a cultos religiosos, situación que será motivo de revisión.

En contraste, el INE negó el registro a Que Siga la Democracia y México Tiene Vida.

En el caso de Que Siga la Democracia, organización encabezada por Édgar Garza Ancira, surgida tras impulsar la consulta de revocación de mandato del expresidente Andrés Manuel López Obrador y considerada cercana a Morena, la consejera Frida Gómez reveló la existencia de información de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que vincula a dirigentes con presuntas irregularidades financieras.

Por su parte, México Tiene Vida, proyecto impulsado por el empresario regiomontano Jaime Ochoa Hernández, identificado por sus posturas conservadoras y de defensa de la vida desde la concepción, fue rechazado luego de que el INE detectó la participación de ministros de culto en al menos 58 asambleas, una práctica expresamente prohibida por la ley electoral, además de irregularidades financieras.

Entre los partidos que sí avanzaron destaca Somos México, encabezado por Guadalupe Acosta Naranjo, exdirigente nacional del desaparecido PRD y figura vinculada a la llamada Marea Rosa, movimiento ciudadano que respaldó la candidatura presidencial de Xóchitl Gálvez. El proyecto busca convertirse en una nueva fuerza opositora frente al dominio político de Morena.

También obtuvo el visto bueno Construyendo Sociedades de Paz (PAZ), liderado políticamente por Hugo Eric Flores Cervantes, exdirigente del extinto Partido Encuentro Social (PES) y posteriormente del Partido Encuentro Solidario, acompañado por Armando González. Flores busca recuperar el espacio político que tuvo el PES, partido que integró la coalición que llevó a López Obrador a la Presidencia en 2018 y que mantiene una base cercana a sectores evangélicos y conservadores.

Aunque la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos aprobó inicialmente los cuatro proyectos, será el Consejo General del INE quien emita la resolución definitiva sobre los registros.

De concretarse los registros de PAZ y Somos México, ambos aparecerán por primera vez en las boletas electorales de 2027, una elección en la que estarán en disputa 17 gubernaturas, las 500 diputaciones federales, la mayoría de los congresos locales y cientos de presidencias municipales.

El verdadero reto apenas comenzará: para conservar su registro deberán alcanzar al menos el 3 por ciento de la votación nacional válida, requisito indispensable para mantener el financiamiento público y permanecer en la competencia política.

La versión de una posible mancuerna entre Marco Bonilla y Gilberto Loya refleja la preocupación que existe al interior del partido. No es para menos. Morena ha logrado posicionarse como una fuerza competitiva en Chihuahua y el desgaste natural de cualquier gobierno obliga a los panistas a buscar fórmulas que les permitan conservar el estado.

Sin embargo, la lógica de acomodar piezas como si se tratara de un tablero político podría estar chocando con la realidad. Gilberto Loya ha construido una estructura propia, ha recorrido el estado, ha fortalecido alianzas y ha dejado claro que no está dispuesto a renunciar a sus aspiraciones. Su respuesta fue breve, pero contundente: no piensa bajarse.

La postura del secretario de Seguridad también exhibe otro fenómeno dentro del PAN: la existencia de más de un grupo con fuerza real. Durante años, Acción Nacional logró mantener disciplina interna alrededor de una sola figura, pero hoy existen liderazgos que consideran tener el capital suficiente para competir y exigir espacios.

Además, el supuesto premio de consolación tampoco parece tan atractivo. La alcaldía de Chihuahua capital es una posición importante, pero difícilmente alguien que se siente competitivo para la gubernatura aceptará dar un paso atrás sin una razón de peso. Menos aún cuando considera que tiene posibilidades reales de ganar la candidatura.

Mientras tanto, la oposición enfrenta otro dilema. Si algo parece coincidir entre distintos análisis políticos es que la contienda por la Presidencia Municipal de Chihuahua todavía carece de perfiles claramente dominantes, tanto en el PAN como en Morena. Esa ausencia de figuras consolidadas convierte la elección en un terreno incierto, donde las decisiones tomadas desde ahora podrían resultar determinantes.

Al final, el PAN corre el riesgo de concentrarse demasiado en quién se quita y quién se queda, cuando la pregunta central debería ser otra: ¿qué proyecto ofrecerá a los chihuahuenses para convencerlos de mantener la confianza en 2027? Porque las candidaturas ayudan, pero las elecciones no se ganan únicamente con acuerdos de cúpula.

 

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