Para llegar a ese resultado, Cottell analizó dos pulseras que habían sido llevadas por un hombre durante 2 años y lo que encontró es impresionante… En cada pulsera había dos tipos de bacterias que solamente se encuentran en la piel humana y en cantidades impresionantes como más de 9000 micrococos y más de 2000 estafilococos.

La mayoría de estas bacterias no causan problemas y están presentes en personas sanas, sin embargo, en caso de tener alguna herida o corte, pueden producir infecciones y si son ingeridas pueden originar una intoxicación.

La recomendación del científico fue cortarlas y dejar de usarlas, sobre todo si se trabaja en ámbitos donde estés al contacto con alimentos, ya que hay más probabilidades de enfermar a otras personas.

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