“Con 600 libras de peso no podia siquiera pisar un gimnasio, no podia entrar en las máquinas. En cambio, si caminas en un Walmart tres veces al día, terminas caminando seis millas. Fue asombroso, porque nunca en mi vida llegué a caminar seis millas, y lo estaba haciendo todos los días”, confesó Brocco.

Tras notas que había bajado 200 libras con esta práctica, Brocco decidió incorporar una dieta balanceada a su rutina, tras la cual perdería otras 100 libras de peso.

“Al darme cuenta de que los lácteos no me beneficiaban, decidí retirarlos de mi dieta, e instantáneamente comencé a perder peso otra vez”, señaló un emocionado Brocco, quien también sustituyó la comida chatarra por vegetales, avena y quinoa.

Rocco ha perdido en total 330 libras y ya todos los días acude a un gimnasio cercano para seguir bajando de peso y no solo eso, sino que también lo hace para cumplir su sueño de convertirse en fisicoculturista.

“Lo hago para dejarle un legado de constancia a mi hijo», comentó Brocco, quien lamenta que en un inicio no valorara su problema de salud y que lo hiciera hasta que los doctores le dijeran que su vida estaba en serio peligro, pues corría el riesgo de padecer diabetes, presión arterial alta, colesterol alto, incluso le comentaron que podía morir mientras dormía.

Related Post

Suscribirse
Notificar de
0 Comentarios
Retroalimentación En Línea
Ver todos los comentarios
0
Deseas comentar esta nota? Deja tus comentariosx
()
x