“La primera reacción que tuve al enterarme de que tenía cáncer fue pensar en que me iba a morir; ya cuando empiezas asimilar la enfermedad, como madre te sientes agradecida que eres tú quién tiene esa horrible enfermedad y no tus hijos.

«Mi calvario comenzó, explica, cuando me detecté una bolita en el pecho derecho; el primer diagnóstico fue quiste calcificado el cual a los pocos meses se volvió cáncer, un tumor de 8 cm. en mi seno derecho estaba creciendo y necesitaba recibir tratamiento de manera urgente”. A la angustia que acompaña el recibir la noticia de que tienes una enfermedad, se añade el pensar en la parte económica, ¿con qué voy a pagar el tratamiento cuando supera mi ingreso?, es una angustia que no te deja ni comer”. “¿Cómo una madre soltera puede mantener a sus hijos y pagar por su salud? Es imposible” pensó María Angélica.

Al acudir a consulta el médico tratante le informó a María, que el Cáncer de Mama está cubierto en su totalidad por el Seguro Popular y que ella no tenía que pagar por su atención. “Te quitan un peso de encima, esa noticia te permite concentrarte solamente en tu tratamiento, en reunir la fuerza de voluntad y el ánimo que se necesita para poder sacar adelante la enfermedad y acabar con ella. La buena actitud es la mejor medicina que puedes tener en una catástrofe como el cáncer de mama», aseguró muy convencida de sus palabras.

A la semana Angélica fue intervenida quirúrgicamente y le fue removido el seno derecho. “Además del dolor físico que sufres en tu cuerpo, está el psicológico, pues para una mujer el perder un seno es algo que no puedo describir. Por mucho tiempo no te puedes parar frente al espejo, evitas ver la cicatriz al bañarte, te hace falta una parte importante para tu cuerpo. Mucha gente me comentaba que colocarme una prótesis era por vanidad, pero es algo que necesitas para volverte a sentir una mujer completa”.

Después de 25 sesiones de radiación y 10 de quimioterapias, hace un año, Angélica recibió la mejor noticia el cáncer se había ido. “Cada vez que acudes al médico tienes miedo de lo que te va a decir, pero vas con la esperanza que acabe, que la enfermedad se haya retirado y así sucedió; el doctor me dijo que mi cuerpo ya no tenía células cancerígenas, estoy en remisión y deben de pasar 5 años para que esto termine”.

“Las mujeres conocemos nuestro cuerpo, cada bolita, calambre o algo anormal que se observe, es necesario asistir con el médico, no debemos dejar que crezca, está en nosotros detectarlo a tiempo”, advirtió.

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